jueves, 2 de abril de 2009

Un símbolo de la democracia. Una muestra de la idiosincrasia argentina

El martes 31 de marzo falleció en Buenos Aires el primer presidente de la era democrática en Argentina Dr. Raúl Ricardo Alfonsín.
Su deceso me trajo a la mente recuerdos de los años 80 donde como niño que era veíamos a la democracia como algo nuevo: una infusión de esperanza.
El domingo 30 de octubre de 1983 dejamos temprano a mi mamá para que sea presidente de mesa en Mansilla y Gallo, la gente desde las 7.00 estaba haciendo cola para votar ya que hacía diez años que no lo hacía y para muchos era la primera oportunidad de sufragar ¿se acuerdan de elecciones recientes, que la gente llegaba sobre la hora para zafar de ser autoridad de mesa o de algunos que ponían una feta de fiambre en lugar de una boleta o hacían 501 Km para no tener que votar? ¿Serían los mismos que en 83 se levantaron para votar primeros?.
Tras dejar a mi madre fuimos en el auto con mi padre hacia su lugar de votación -Chascomús- el pago del candidato radical al que toda la gente decía iba a votar. Mi querido viejo había jurado y prometido no votar a Alfonsín sino a Martínez Raymonda pero al entrar a Chascomús una caravana enorme de autos perseguía a un Falcón tocando bocina y mi viejo, sin más, ¡se sumó a ella! "¿Pero no era que a Alfonsín no lo votabas ni loco??" le dije contrariado y me respondió "Pero claro que sí ¡Vamos Alfonsín carajo!
Pasamos todo un día hermoso en la laguna y volvimos a eso de las 17.00 hs y recuerdo como si fuera hoy que él puso la radio del auto y al llegar a Billinghurst y Corrientes nos agarra en semáforo eran alrededor de las 18.30 (no había boca de urna por esos tiempos) y en Radio Rivadavia dicen: "Primera mesa escrutada del país: Alfonsín - Martínez 120 votos; Luder - Bittel 105" Mi querido viejo dijo "¡Hoy se da, gana Alfonsín" él, justo él, que no iba a votar al radicalismo que siempre antes había defendido.
Llegamos a casa y los resultados demostraban que esa vez era cierto: el "Ahora Alfonsín" estaba ganando con un 52% sobre un 40% del peronismo imbatido hasta entonces.
Medio país festejó y la otra mitad quedó triste: ya era tarde para acordarse de Herminio Iglesias quemando el cajón el día del acto de cierre Justicialista en el Obelisco ante más de un millón de personas. ¿Dónde ha quedado esa euforia? ¿Esas ganas de participar que teníamos? ¿Qué hicieron los políticos y toda la clase dirigente para apagar tanta voluntad democrática?
Mi madre volvió a eso de las 0.30 de su mesa y me trajo todas las boletas de todos los partidos: el PI Alende - Viale, el MID Frigerio - Salonia etc etc. yo las guardé por años hasta que un día dije basta y tiré todo...
El sábado 10 de diciembre del 83 fue otro día soleado donde vimos en casa la asunción de Alfonsín desde el Congreso hasta su discurso en medio de una multitud desde el balcón del Cabildo. Recuerdo que enfatizó -como siempre- el Preámbulo y que "con la democracia se come, se educa y se vive". Luego fui a comprar empanadas norteñas a la esquina del Hospital de Niños donde mientras las esperaba y tomaba sol fuera del negocio pensaba: ¿Qué pasará cuando sea grande? ¿Dentro de veinte años donde estaré y qué sucederá? Bueno, el mismo día de 20 años luego nació Victoria la hija de un gran amigo llamado Diego, cosas detalles que ahora recuerdo en medio de éste suceso.
Tengo nítido que en séptimo grado hacia Julio más precisamente fuimos a la Casa de Gobierno con mi querido Ursula, la visitamos toda pero, al llegar a la puerta del Salón Blanco, no comentó la guía que no se podía pasar porque allí trabajaba el Presidente. Grande fue mi emoción el 4 de Septiembre del mismo año cuando volvimos a la Rosada con los chicos del Mundial Infantil que jugábamos en Lomas de Zamora (con Duhalde de intendente) y ¡pudimos pasar al dichoso salón!: Imponente, majestuoso, lo veía lujoso con sus enormes arañas hasta que entró de traje azul Don Raúl y nos saludó uno por uno con una sonrisa y su voz fuerte. Al darle la mano no pude decirle nada de lo que había pensado: estar con el presidente de TODOS los argentinos es algo difícil de explicar pero emocionante, luego al lado mio había un chico chileno Mena Briones a quien le dijo "¿Somos amigos no? en clara alusión al conflicto del Beagle que se resolviera al año siguiente.
¡Cuántos años han pasado! ¡Que remembranzas! Pero el país no ha mejorado, al contrario: radicales, peronistas, frepasistas etc etc no han hecho más que borrar nuestras ilusiones.
A mediados del 2008 fui a almorzar con un amigo al Palacio de la Papa Frita en Corrientes y Rodríguez Peña en una mesa enorme varios radicales (sin Alfonsín) con Nosiglia en la batuta hablaban de todo y de todos como si nada. Le dije a mi amigo Fernando -casi diez años menor - que vive en Europa "¿Sabes quienes son?" "No" me dijo, "algunos de los tantos que juraron por Dios y la Patria desempeñar con lealtad sus cargos" En fin...
Hoy todos despedimos con respeto al primer presidente de la era democrática más larga en muchas décadas. ¿Por qué antes era tan malo para muchos y ahora pasó a ser tan bueno? ¿Será qué en Argentina hay que morir para ser reconocido? Ya no me quiero acordar de las luces y las sombras de Alfonsín pero sin puntualizar que fue un símbolo de la democracia que muchos no creían iba a llegar a 25 años corridos. Y los simbolismos parecen poca cosa pero ayudan a formar valores, muchos de los cuales nos faltan como país.
Aún hoy con la democracia no comen todos, no se educa a todos ni viven bien el 100% de la población pero , por lo menos, convivimos.
Hoy casi sin pena ni gloria, injustamente, se cumplen 27 años de Malvinas, una locura donde murió mucha gente. A todos los argentinos, inclusive a Alfonsín, nos cabe bien la frase de Borges sobre los peronistas: No somos ni buenos ni malos simplemente INCORREGIBLES.

Alejo de Dovitiis

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