viernes, 31 de octubre de 2014

El Avellaneda y nuestras vidas. 25 años de memorias.

El próximo y cercano sábado 29 de noviembre de 2014 va a celebrarse una reunión especial: 25 años de egresados del colegio secundario, el querido Nacional Nro 4 Nicolás Avellaneda. 


Y va a ser nomas en el gimnasio, escenario sagrado de actos, partidos de fútbol, clases de gimnasia, festejos del día de la primavera y tantas cosas más.
No se si voy a poder ir pero quiero, de una manera o de otra participar de ese momento tan lindo, tan emotivo, tan nuestro. No en vano fueron cinco años allí, en mi caso en el turno tarde: de 1985 a 1989, cuando la democracia nacía y los estudiantes podían volver a participar activamente en diversas actividades.
Empezamos con Roux de rector pero al poco tiempo vino una intervención y quedó al mando Aragón quien comandó el barco por el resto de los años que allí nos tocara estar. Entre sus discursos y sus frases recuerdo una vez que vino a nuestra aula (creo que fue en tercero, es decir Tercero Cuarta) y ante un problema disciplinario que involucraba a varios sentenció: - "Acá yo no quiero ser el salame del sandwich" lo cual entre rostros serios y sonrisas distendió el tenso momento que estaba ocasionaba su visita.


Íbamos creciendo entre la rebeldía de los años adolescentes y los vaivenes de un país frágil, que tenía muchos congresos pedagógicos pero pocos avances en Educación.
Entre las muchas expresiones culturales (o no tanto, ¡que se yo!) estaba la publicación, muy a pulmón, de la revista La Regla, la cual cada vez que salía generaba un lío mayor al de la Revista Libre: jodas a profesores, frases subidas de tono para la época, etc etc. (sinceramente un teenager actual se mataría de risa del tono "escandaloso" de la publicación, algo así como mostrarle hoy a un niño Brigada A y hacerle creer que Mario Barakus era muyyy violento). 


Han cambiado las cosas, los valores, mucha agua bajo el puente (¡y cómo se inundaba Palermo Viejo, que ahora denominan Hollywood). 
¿Se acuerdan de la inundación de Octubre de 1985? Al menos Primero Catorce (esa era mi división) zafamos ese viernes de la clase de Cívica de Dragonetti!! (la mochilera para los más hdp). ¡Y las cosas que le habremos hecho al Facha! (si pongo Julio Szmener el 75% no se acordaría de quién les hablo). Por Dios, cuantas cosas más vienen a mi cabeza. Virginillo, Torres (ambas en geografía), Couceiro, Caranta en (taquigrafía), Assaneo, Luchessi (matemática), Suárez (lengua), Lenti (francés), Rizzo, Aguirre (historia), Sotelo (biología), Ristori (Química), Rafael (Física) y más y más que seguramente cada uno de nosotros podría ir haciendo un abanico de este listado. Los preceptores, Morales, Jacoub, Hellmans, María Inés, el Cabezón y muchos más también. Rosetti en gimnasia (su cuento del lechero es eterno para quienes lo tuvimos), Rapaccini, Torres, que nos daban el balón y se iban a tomar café con leche con medialunas. Hernández en River, ¡cómo no! y más y más. Uhh me estoy olvidando de Castro, que cosa ¿de pan o de pebete? un bufetero de generaciones en el bar al lado de patio. Con la eterna Tía y el resto de sus ayudantes atendiendo al malón de forajidos hambrientos.



Las evacuaciones por amenaza de bomba, los paros, las rateadas al pool que ahora es una coqueta parrilla llamada Carita Morena...Las paredes pintadas, la vez que rodó un banco de los viejos por la escalera de mármol desde el tercero hasta planta baja. El taller del facha donde se lo pedíamos y jugábamos al truco, la muy señorial biblioteca de la cual conseguí en el fb de la Asociación Cooperadora una foto.


En verdad tengo un torbellino tan grande de recuerdos que no logro ordenarlos bien, sepan comprender.
Desde mi subjetividad, sepan comprender por favor, quiero que se tenga presente a 1 "14", 2 "4", 3 "4", 4 y 5 Letras que fueron mis divisiones. Ale Amaré fue mi primer compañero de banco y el último fueron los salones de la Biblioteca del Congreso, ya que en quinto hicimos muchas monografías e íbamos al cole solamente a justificar nuestros pseudos progresos aunque, a la distancia, esa labor investigativa me sirvió de mucho para la facultad. No me animo a nombrar todos los compañeros porque temo que alguno se me escape, sí quiero resaltar a Fabián Castilla que, sin ser mi gran amigo, valoramos siempre entre todos su gran entereza por el problema que ya tenía en las piernas, su eterna buena onda y su participación en la actividad que sea (así como recuerdo ahora las "timbas en su casa del hospital Militar con Germán, Rómulo, Fefe, Martin, Marito, Guido, El Negro, Pablito y varios más).
Podría seguir, pero voy a aburrirles, prefiero que cada uno (ahora que la neurociencia está tan de moda) cierre los ojos y en su mente recree muchos lindos momentos que este, nuestro colegio, nos hizo vivir.  Que volvamos a sentir el calor del patio al final de las clases, las chicas tomando sol; el frío de los días de Junio, el mundial 86 y nuestra caravana al Obelisco, las noches de duelos futbolísticos a cara de perro aunque fuéramos todos muy buenos compañeros. 



Sería mi querer hablar de Bariloche y demás, pero creo que esta humilde homenaje tiene un sentido de equipo, de ser para todos, no solamente para mis compañeros de aula, es por ello que, muy a mi pesar, voy a abstenerme de mi pretensión. Con algunos me he visto poco y nada, a algunos tal vez jamás me los crucé, pero a todos, en mayor o menor medida, como integrantes de mi querido Avellaneda les quiero rendir tributo. Por que la entidad sin alumnos sería sólo un sello pero el global de nosotros sin su nombre y su estandarte seríamos solamente un listado y, en verdad, somos un grupo humano que en parte fue modelado por las enseñanzas de Nuestra Institución Secundaria.
Deseo seguir escribiendo, quizás en otra ocasión, ahora es el turno de volar individualmente como lo hicimos a partir de diciembre de 1989, con infinidad de cosas buenas y malas que cada uno lleva a cuestas.
Pero aquí estamos, felices de volvernos a ver (aunque yo ese día 29 no pueda darles un abrazo) y decirles a todos, a cada uno que MUCHAS GRACIAS porque sin ustedes no sólo no podría trazar estas líneas sino tampoco haber vivido los momentos imborrables que ustedes me generaron y generan.
Que se repita pronto y ojalá pueda ser de la partida.
Como dijera alguna vez Charles Chaplin en la vida como todos aprendices ya que es demasiado corta para ser expertos, pues bien, en ese caso, volvamos a nuestra Escuela a esta vez aprender y recocijarnos de nuestras memorias y del placer único del reencuentro.
¡Felicidades chicas y chicos, abrazo enorme a cada uno!


Alejo de Dovitiis


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